Informática y Sistemas (β)

2009/11/26 - 26 noviembre 2009

Derechos de Propiedad Intelectual y Copyright en el mundo digital

Filed under: Filosofía y Sistemas de Información — Mario Mendez @ 13:46
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copyright y propiedad intelectual

A raíz de la declaración de copyright de este sitio, llegan muchos internautas buscando información sobre este tema, por lo que trataré de explicarlo desde mi propia experiencia.

Históricamente se aplicó el concepto de derechos de propiedad a las obras literarias o artísticas para protegerlas contra copias, de acuerdo a las tecnologías tradicionales; siendo las más sensibles las literarias por la facilidad de replicación. Los contenidos digitales de hoy en día son por esta misma condición, replicables total e idénticamente a sus originales, sean imágenes, sonidos, o texto; y por lo tanto más fácil de explotar sin control de sus creadores o poseedores de derechos de copia y comercialización. Un rara avis de este grupo son los programas informáticos propiamente dichos, ya que es tema permanente de discusión si son obras creativas como expresión original de un autor susceptible de tener derechos, o simplemente una expresión final u obra derivada de una infinidad de colaboraciones; o si en muchos casos dejan de ser expresiones artísticas o intelectuales para caer bajo la categoría de registro por patentes, que es diferente.

Tener la propiedad intelectual sobre una obra es un derecho natural que la mayoría de las legislaciones mundiales reconocen desde el mismo momento que la obra es creada por su autor, sin mediar más trámite. A partir de allí los derechos de explotación y copyright le pertenecen al mismo. El problema que surge posteriormente es demostrar fehacientemente que la obra creada pertenece efectivamente a quien dice ser su autor; y es para ello que se instrumentan los mecanismos de registros oficiales (depósito legal), los que pueden otorgar certificados, y en los casos de obras replicables mantienen custodia de cierto número de copias como prueba legal ante caso de litigios judiciales sobre autoría. Este registro constituye una prueba legal inobjetable judicialmente, y si bien no asegura que la obra sea única u original; se atribuye la autoría si fuera la primera en registrarse. Las tecnologías digitales como medio de expresión han hecho revisar en muchos casos estos procedimientos de registro en los últimos treinta años, y actualmente permiten el depósito de obras digitales o programas; pero siguen chocando aún con la velocidad con que crecen y se distribuyen los contenidos en línea gracias a internet; no adecuándose a la perfección a estos mecanismos de depósito.

En este sentido, varios emprendimientos web ofrecen un registro en línea y custodia de obras digitales, algunos gratuitos y otros no; a efectos de constituirse en prueba legal de autoría por ser un tercero no interesado. En algunos casos, se sustentan en actuaciones notariales de registro para ofrecer más elementos de prueba. Sin embargo, al apoyarse con registros realizados en estos portales se debe ser consciente de los siguientes puntos:

  • Estas entidades particulares no son medios oficiales de registro, por lo que considerarlas una prueba en un tribunal queda en definitiva a criterio del juez; o con un poco de suerte ya exista jurisprudencia a favor basadas en pruebas de dicha entidad.
  • Por jurisprudencia asimismo puede quedar descalificada la entidad que asegura los derechos de propiedad, si por algún fallo adverso o pericia se estima que la misma carece de la objetividad o condiciones de asegurar la inalterabilidad de los registros que custodia o sus fechas de ingreso.
  • Asimismo, en un litigio por propiedad, y en el caso de un registro en una entidad particular contra una obra registrada en medios oficiales locales a posteriori, queda asimismo a criterio de un juez desestimar la prueba particular y favorecer la prueba de los registros oficiales.
  • Al ser estos emprendimientos de carácter particular, no hay garantías de permanencia o existencia de la misma a través del tiempo y en los plazos legales que manejan las legislaciones de los diversos países para proteger los derechos de autor (de 50 a 70 años a partir del deceso del autor si no hay herederos, y según el país).

A pesar de lo anterior, existen muchos puntos a favor para apoyar este tipo de emprendimientos, sobre todo mientras no existan condiciones similares ofrecidas a niveles gubernamentales u organizaciones internacionales. Sobre todo pensando que la globalización de las comunicaciones por internet sobrepasa el ámbito de cada legislación local; que si bien en muchos casos respetan las convenciones internacionales pero respecto de los registros de propiedad intelectual de contenidos digitales se encuentran algo sobrepasadas.

Por otra parte existe mucha confusión sobre las licencias Creative Commons; ya que por desconocimiento se les atribuye asegurar derechos de propiedad. Nada más lejos de la realidad, dado que este emprendimiento lo que permite es definir o ceder derechos de explotación de obras mediante la incorporación visible de sus términos; los que están adaptados en los términos legales reconocibles según los países para los que están redactados. Pero independientemente de lo anterior en ningún caso aseguran la propiedad intelectual de la obra; la licencia CC en este sentido es una declaración posterior y unicamente para expresar el deseo del autor del tipo de uso que quiere que se haga de su obra por parte de terceros. En este sentido no tienen registros ni cumplen la función de extender certificados de autoría de obras; pero son un estándar bastante generalizado y útil en cuanto a simplificar la interpretación del modo en que una obra se encuentra disponible al público.

Finalmente, cabe destacar que el problema de la propiedad intelectual, tanto respecto de una obra digital como de un sistema informático, reside principalmente en la explotación comercial. En muchos caso la distribución gratuita de contenidos puede constituir en cierta medida una propaganda o difusión del autor, pero embeberla en páginas con publicidades pagas constituye un delito de explotación no autorizada si no se cuenta con los permisos apropiados. Lo mismo ocurre al reutilizar código o componentes de programación registrado por terceros sin autorización, aunque solo se aprovechen en referencias o rutinas internas de los sistemas. Aunque en el ámbito de los sistemas informáticos este tema en un tópico menor, principalmente porque la rápida evolución de los sistemas dejan obsoletas las rutinas y componentes desarrollados a los pocos años.

(tiny)

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