Informática y Sistemas (β)

2009/09/25 - 25 septiembre 2009

Presupuestando la inversión de TI en empresas de servicios informáticos

Filed under: Filosofía y Sistemas de Información — Mario Mendez @ 23:23
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Un problema que deben enfrentar los nuevos emprendimientos consiste en establecer el presupuesto para la inversión y mantenimiento de tecnología informática, dada la alta velocidad de depreciación que tiene. Una estimación estándar aceptada, generalmente tomada a partir de la inversa de la Ley de Moore, predice que la tecnología de hardware queda obsoleta en 18 meses a partir de su lanzamiento al mercado. Convengamos que la ley de Moore es ayudada activamente por las empresas que establecen un orden de renovación que se asemeja generalmente a esta curva, lo que les permite gestionar mejor su actividad. Dado este escenario, hay que planificar muy bien el presupuesto destinado al área de TI, no solo para el primer período, sino fijar la política a más largo plazo, sobre todo si se tratan de empresas del rubro informático.
Para analizar mejor este tema, conviene verlo gráficamente. Este ritmo de mercado se puede plasmar con un gráfico de curvas de depreciación de TI, como el siguiente:

Curvas de depreciación de inversión en TI

Curvas de depreciación de inversión en TI

Para ayudar a interpretarlo, cada curva muestra un estado de tecnología de punta en forma de inversión porcentual y como cae a medida que transcurre el tiempo, representado como períodos anuales. Por ejemplo, en el período 1 inicial, la curva P1 representa la tecnología informática de punta, como costo relativo máximo del 100%. En el mismo período la curva P0 representa una tecnología con alguna antigüedad y el costo relativo corresponde al de su depreciación actual (aproximadamente 65%) A medida que transcurren los periodos cada tecnología puede accederse con una inversión relativa menor, comparada con la de punta que se surja posteriormente. Así es como la curva P1, cae al 65% en el período siguiente; representando el costo de adquisición relativo comparado a los nuevos productos.
Los presupuestos anuales de las compañías deben contemplar una actualización de TI para no quedar rápidamente fuera de mercado. Es decir, que en el supuesto que la empresa acceda inicialmente a tecnología de punta (P1 en periodo 1), la no renovación de la misma empuja su nivel tecnológico a punto tal que en el 5to periodo prácticamente queda fuera de mercado (10 % del valor inicial), no solo en lo que se refiere al costo sino, y lo más importante, que no se encuentra en condiciones de sostener un estándar competitivo o rendimiento en el mercado de servicios (si este fuera su objetivo). Este nivel competitivo a través del tiempo se interpreta acorde a la superficie encerrada por debajo de la curva.
Veamos ahora una empresa tipo que invierte con cierta frecuencia en renovación, pero minimizando su inversión en TI:

Curva de inversión en TI de baja prestación

Curva de inversión en TI de baja prestación

Podemos apreciar que parten con una inversión mínima, y actualizan cada dos años para alcanzar un nivel similar al inicial. Los costos involucrados son de un 40%, con un presupuesto bienal de 30% (∆act como costo de actualización), llegando al quinto año con una erogación acumulada del 100%. Este esquema es muy común en empresas cuyo rubro principal no es el informático, y se conforman con un nivel de prestación apenas a tono con el mercado (la superficie encerrada por la media de la envolvente es sumamente baja). Sin embargo en empresas de servicios o desarrollos informáticos este esquema es inviable ya que no pueden hacer una oferta competitiva.
Dado este escenario vayamos al extremo de una empresa con tecnología de punta, su esquema de actualización responde al siguiente gráfico:

Curva de inversión en tecnologías de punta

Curva de inversión en tecnologías de punta

Aquí el presupuesto de actualización es anual, necesitando contemplar un presupuesto equivalente al 30% de la inversión inicial; lo que le asegura un nivel de prestación óptimo. En este caso, al quinto año se llega a tener una erogación del 250% acumulado a valor actual de la inversión inicial (100% inicial y cinco renovaciones por un ∆act de 30%); dado que se necesitan reinvertir un 150% a lo largo de dichos periodos. Evidentemente comparado con el esquema anterior es mucho más oneroso, y lo que se está pagando es el costo de competitividad inmejorable.
Supongamos otro caso en que un nuevo emprendimiento se lance con tecnología de punta, pero se prefiera tener una renovación más restringida:

Curva de inversión TI moderada

Curva de inversión TI moderada

Aquí se dejan pasar dos años antes de destinar presupuestos de renovación, los que luego se utilizan para una actualización moderada. Ahora se llega al quinto año con una total del 200% de inversión total (100% inicial y cuatro renovaciones por un ∆act de 25%). En términos económicos quizás se note un ahorro contra el esquema anterior (50% de la inversión inicial); sin embargo el nivel de prestación es sensiblemente inferior al esquema anterior (media ubicada al 60% contra el 80% del esquema de punta). Esto merece especial atención, ya que el ahorro del 50% de la inversión inicial prorrateada a lo largo de 5 años pueden no justificar el quedar relegado el nivel de servicio a un puesto inferior frente a competidores; lo que puede representar un costo de oportunidad perdido, resultando en una reducción del retorno de inversión o pérdida de beneficios o imagen de empresa de valor superior al ahorro neto.
Un último ejemplo a partir del anterior, es una empresa que quiera mantener una renovación bienal y moderada:

Curva de actualización bienal y restringida

Curva de actualización bienal y restringida

En este caso, la prestación no solo es mala sino también inconstante, lo que suele general costos extras al enfrentar dichos saltos. Los costos de inversión son del 170% (100% de inversión inicial y dos actualizaciones que acumulan un 70% extra), por lo que el ahorro respecto al esquema anterior es de solo el 30%, que prorrateados a los cinco años contemplados evidentemente no justifican el bajo nivel y la prácticamente mala competitividad sensiblemente inferiores. Este es un caso de mala planificación de renovación tecnológica, y que a todas luces debe evitarse.

En definitiva, es sumamente importante considerar un presupuesto importante de renovación, sobre todo en empresas con aspiraciones a mantener servicios de valor competitivo en el mercado. La tarea fundamental de los responsables de TI es crucial en saber informar y asesorar sobre la necesidad de destinar presupuestos acordes a estos esquemas de rápida rotación, a fin de que los directivos puedan establecer correctamente una planificación presupuestaria estructurada y bien administrada para contar con una base competitiva en tecnología y servicios informáticos estables a lo largo del tiempo.

(tiny)

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